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Fontanar debe su nombre al manantial infinito sobre el
que se asienta.
Por su singularidad y belleza natural, es un disfrute
para los sentidos. El trazado urbano se ha basado en el
equilibrio entre el hombre y la naturaleza y responde a
estrictos criterios de adaptación al terreno en busca
del agua y de suelos arcillosos en los que arañar a las
entrañas de la tierra las viviendas típicas de la zona:
las casas-cueva.
El primer nacimiento registrado en Pozo Alcón es el de
un vecino de Fontanar, allá por el 9 de mayo de 1.618, y
D. Alonso, el cura, describió así a sus padres: “Su
oficio es ser labradores, gente llana, buena y limpia de
honesta calidad” y así son sus gentes: buenas y amantes
de sus tradiciones.
Su entorno estepario, único en el Parque, sobrecoge por
la inmensidad de sus espacios abiertos, el colorido de
la tierra y las caprichosas formas que el tiempo ha ido
esculpiendo en las laderas del Guadiana menor. |