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Si
la fauna es rica, la flora no se queda atrás. Presenta
2.100 especies de fanerógamas descritas (Benavente
Navarro, Alfredo.1996), lo que supone que alrededor del
25 % del catálogo de especies españolas se encuentra
representado en el Parque. De ellas, 356 son endemismos:
34 locales, 108 andaluces, 214 iberoafricanos. Sólo la
vecina Sierra Nevada cuenta con un mayor número de
endemismos locales debido entre otras cosas a su
altitud. Las causas de esta diversidad son muchas pero,
al menos, dos hechos son básicos para comprenderla:
a) la singular situación de la Península como vía de
paso entre el continente africano y el europeo: el
estrecho de Gibraltar es una barrera menor al paso de
semillas y aves y, además, permaneció cerrado hasta
tiempos geológicamente muy recientes, permitiendo el
paso de especies vegetales de uno a otro continente. |
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b) Las glaciaciones produjeron una migración de
especies de origen más norteño hacia el sur, donde
formaron reductos en las montañas al producirse la
retirada del hielo.El aislamiento posterior y la acumulación de
variaciones han supuesto un importante fenómeno de especiación, responsable de la valiosa diversidad que
hoy día podemos contemplar.
Las especies endémicas suelen estar relegadas a las
zonas más inhóspitas y descarnadas: cortados, altas
cumbres, barrancos de difícil acceso, grietas olas zonas
más bajas y semiáridas presentes en el borde sureste del
Parque, fundamentalmente debido a la presión de los
herbívoros.
En este sentido, las zonas más altas de la Sierra del
Pozo, están incluidas en el Área de Reserva de
Navahondona-Guadahornillos y en ellas podemos encontrar
especies como la violeta de Cazorla, símbolo inequívoco
del Parque, el erodio de Cazorla o la aquilegia de
Cazorla. La vegetación más característica del Parque la
constituyen los extensos pinares, desde los del pino laricio o bandera (pinus nigra subesp. Salzmannii),
cuyas cortezas plateadas y formas moldeadas por el
viento en las altas cumbres, sobrecogen al visitante;
pasando por los del pino pinaster o resinero de la media
montaña, que tienen el doble record de portar las
acículas más recias y largas y las piñas más grandes
(hasta 22 cm.) de todos los pinos europeos; hasta llegar
a los pinares de pinos halepensis de la baja montaña de
ramas blanquecinas y follaje verde claro.
Otras formaciones vegetales son los bosques de quercíneas, tanto encinares en zonas menos húmedas, como
robledales en las zonas más húmedas, los acerales, los
espinares de crataegus y arros, los piornales
almohadillados de la alta montaña, los sabinares-enebrales,
los romerales y los tomillares. Mención aparte deben
tener los avellanares mesófilos relictos, recuerdo de
épocas más húmedas y de los que quedan manchas más o
menos extensas en algunas zonas húmedas y umbrías del
parque, así como la vegetación esteparia y halófita de
Pozo Alcón, Hinojares y Huesa. |